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SIN PELOS EN LA LENGUA || 2015-06-16 09:45:05
Había sabido ser “medio sicólogo” también
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CATAMARCA.- Durante mucho tiempo todo el mundo se preguntó quiénes son los dueños de La Unión, un misterio para muchos catamarqueños. No obstante, la semana pasada cuando develamos que Fernando Capdevilla tenía el 25% de las acciones del Diario, el empresario ordenó al brazo ejecutor, Gastón Passeggi (dictador, perdón quise decir director) "reactivar" el plan de ajuste del personal. ¿Por qué? Capdevilla se molestó porque, tras conocerse la noticia guardada bajo siete llaves, los acreedores de La Unión cayeron a cobrarle en su domicilio.
Decimos que se reactivó porque la decisión estaba tomada desde el momento que los trabajadores se plantaron a reclamar por sus derechos y la actualización de sueldos como marca la ley acompañados por el gremio de prensa que conduce Patricia Burgos (SIPRECA). En esas negociaciones, los empresarios adelantaron que la única manera de aumentar sueldo era deshaciéndose de personal porque la planta -según ellos- estaba sobredimensionada. Dato que la empresa entiende que confirmó el mismo día que los trabajadores hicieron un paro total pero La Unión salió igual a la calle. El mismo Passeggi exclamó: "vieron que el diario se puede hacer con cinco personas"

El punto es que si bien a prima facie la pulseada la ganó el sindicato (conquista que se exhibe como un ejemplo de lucha y una bandera del SIPRECA) al ponerse en marcha una suerte de despidos sistemáticos y camuflados, parece que finalmente se hará la voluntad empresarial primera (el aumento de sueldo solo es posible despidiendo personas del Diario) sentando un grave antecedente debido a la impotencia en la que puede caer la dirigencia sindical. Por un lado por no poder parar la sangría y por el otro, lo que es peor, no podrá continuar la pelea por los derechos vulnerados puesto que no conseguirá convocar con éxito tanto dentro del Decano de la provincia como en otros medios. Si éstas son las consecuencias para el periodista, ¿quién querrá correr el "riesgo" de obtener un incremento salarial si a los pocos meses perderá el laburo?

Mientras tanto en La Unión, fiel a su tarea y con un estilo casi refinado, el abogado en crisis, disculpen quise decir especialista en crisis, se encuentra aplicando una metodología efectiva. El doctor Passeggi, a la par de echar gente, les aumenta algo de dinero a los demás trabajadores de prensa de tal forma de ir dejando "aislando" al desgraciado que, lógicamente, se queda sin apoyo de sus compañeros bajo la ilusión de que con el incremento de sueldo "estamos mejor" (siempre y cuando por supuesto el despedido no sea uno de ellos). Había sabido ser medio sicólogo Gastón.
Para completar el cuadro dantesco del abogado porteño y el compromiso en el que se encuentra el SIPRECA, los despedidos están en una lista negra. Fueron marcados durante la protesta. Echarán a los cabecillas y a todo aquel que le puso el cuerpo al reclamo. Si no hay contención, los futuros desempleados serán casos que los empresarios tendrán por mucho tiempo en una vitrina ejemplificadora. El despido -con excusas estrafalarias y risibles- del compañero Jorge Delgado no es casual. Y no es un problema de plata echarlos. El ex empleado Ariel Rodríguez, uno de los más antiguos en La Unión, le inició juicio a los responsables por $5.000.000 (cinco millones de pesos, más gasto de los abogados).
En El Esquiú también le cortaron la cabeza al periodista Daniel Lencina porque al parecer les incomodaba que formara parte del SIPRECA, desconociendo hasta los fueros como gremialista. Al margen total de las leyes para después editorializar con una excelsa pluma sobre Fray Mamerto Esquiú, la democracia y otros temas de alto vuelo que suele abordar el diario oficialista. 
Mientras tanto el Gobierno de Lucía Corpacci sigue pasando pautas oficiales millonarias sin importarle si las empresarios están en regla o cumplen con sus empleados. Estando en grave falta con los trabajadores de prensa, negreados o absolutamente fuera de la ley, la gestión corpaccista desembolsa a los dueños de los medios $3.000.000, $4.000.000 y hasta $5.000.000 (tres, cuatro y hasta cinco millones de pesos) con el único pedido de extremar la obsecuencia al máximo y socavar al radicalismo creando la versión de cualquier tipo de interna. Acá es donde ingresa un funcionario clave del Gobierno, el Subsecretario de Información Pública, Rodrigo Gonzales. El titular de la SIP paga para que no se diga y avala estos despidos ¿Quién sigue?

Passeggi sabe que cuenta con el individualismo y el "sálvese quien pueda" que ninguna fiesta del día del periodista podrá suplir o tapar, de eso se aprovechará. Lo del inescrupuloso abogado puede convertirse en un mal ejemplo que seguramente imitarán los demás medios capitalinos, que, al conocerse o extenderse al interior provincial llevará al mismo tiempo la sensación de desprotección y la impresión de que nada ha cambiado en Catamarca.

Por Juan Carlos Andrada
Redacción www.catamarca.la
Radio Mega Andalgalá 98.5
catamarcaperiodismocrítico@gmail.com

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P/D: Sé que estoy en deuda con ustedes, les debo la versión Zitelli sobre estos temas, muy pronto seguro

 

 
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