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SIN PELOS EN LA LENGUA || 2014-11-01 17:06:57
Acoso sexual a la mujer policía en Jefaturas y Comisarías de Catamarca
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Formar parte de la Policía supone respeto, de abajo hacia arriba y desde arriba hacia abajo. Es de decir, tanto de los efectivos para con los Jefes de la institución como también por parte de las autoridades policiales para con los integrantes de las fuerzas policiales, sean hombres o mujeres.
Si bien una cosa implica la otra y se supone que es así, la verdad es que la cantidad de personas con carpetas médicas dentro de la Policía sugiere otra cosa. Con los datos que surgen desde el área de Personal tenemos que hablar lamentablemente de violencia institucional y de género.
Al fin y al cabo, reglamento interno tienen casi todos los organismos estatales pero, al margen de la normativa imperante, lo cierto es que los jefes inmediatos -en casi todos lados- hacen lo que quieren beneficiando únicamente a su círculo más íntimo de alcahuetes y subordinados.
Una de las entidades claves para cuidar que no se vulneren derechos en la sociedad no estaría escuchando peticiones y reclamos de efectivos que se sienten acosados y perseguidos con sanciones que impactan en la integridad física y la salud de los uniformados rasos.

Relación directa denuncia-sanciones
La mujer policía por ejemplo no tiene que ser necesariamente la mujer del jefe ni tiene por qué estar en partidos de futbol y asados fuera de actividades de neto corte institucional solo para no ser sometida después a sobrecargas y sanciones del tinte de "observaciones indebidas".
No ir o no querer ser "la pareja de..." no debe entenderse de manera personal por parte de las autoridades para luego tomar represalias mandándolas a comisarías enclavadas en zonas calientes donde se hace muy difícil -para cualquier uniformado- cumplir su tarea.
Hay una relación directa denuncia -sanciones. Policía femenino que hable es perseguida para que se calle usando todos los recursos con que cuenta la Fuerza para obligar la sumisión absoluta al punto de buscar que la mujer policía se arrastre o se arrodille. Autoridad mal entendida.
Departamento Personal y Medicina Laboral tienen información que sería mejor que la sociedad no conozca. Será tal vez porque reciben beneficios económicos como "zona y vivienda" cuando no les corresponde o también tienen miedo, no quieren problemas. La presión oscila entre pasarlas a disponibilidad al extremo de amenazarlas con darles de baja.

El Estado no lo tiene contemplado o tiene un mecanismo ineficiente
¿Quién se ocupa en éstas entidades de la violencia institucional y de género? ¿Qué tiene para decir sobre este tema el ministro de Gobierno, Gustavo Saadi y el secretario de Seguridad Juan Pablo Morales? ¿Está enterada la Gobernadora, Lucía Corpacci?
Al parecer el Estado no tiene previsto un mecanismo eficaz y con la necesaria y suficiente autonomía de las autoridades policiales para proceder en consecuencia, que al menos garantice escuchar a las víctimas y las contenga atento a que, aparte de apelar a los jefes -siguiendo el camino administrativo y burocrático obligado-, considere que al mismo tiempo son, muchas veces, los denunciados por perseguidores, o peor aún, acosadores.

Por Juan Carlos Andrada
Fuente: www.catamarca.la

 
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